En la última receta de helado utilizamos un ingrediente imprescindible pero que puede que muchos no conozcáis, el azúcar invertido...
El azúcar invertido es un preparado muy utilizado en repostería, que se hace indispensable para preparar nuestros helados favoritos.
Sin embargo también se utiliza en todo tipo de recetas, como bizcochos y resto de bollería, o incluso para masas fermentadas, tipo pan y roscas.
Como os veníamos diciendo el azúcar invertido puede utilizarse en cualquier receta. Las cantidades puede variar un poco dependiendo de si vamos a preparar un helado, una masa batida del tipo bizcocho y bollería o masas fermentadas cómo panes y roscas.
Para helado debemos sustituir un 25% de la cantidad total de azúcar, que lleve la receta, por nuestro azúcar invertido. De tal modo que si nuestra receta lleva 100 gr de azúcar pondremos 75 gr de azúcar normal y 25 gr de azúcar invertido.
En las masas batidas la cantidad será entre un 10 y un 20%, mientras que para masas fermentadas será entre un 50 y un 60%.
Para la realización de un buen helado cremoso es imprescindible el azúcar invertido, ya que con él evitaremos la formación de cristales durante la congelación (ya que dificulta la cristalización del agua), obteniendo de este modo un mejor resultado, con un textura más cremosa y manejable.
Además en masas aumenta la velocidad fermentación de la levadura y es ideal para acompañar el glaseado mejorando su adherencia y también en ganaches de chocolate.
Además su uso en repostería es cada vez más extendido, por su poder endulzante, ya que es un 30% mayor al del azúcar normal.
Y teniendo en cuenta la cantidad de usos que tiene aquí os dejo la receta, porque se va a convertir en un imprescindible para vuestras recetas. Además podemos guardarlo en un tarro anotando la fecha de cuando lo hemos preparado, ya que llega a durar unos 12 meses.


